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LA GUERRILLA DEL EJERCITO LIBERTADOR |
| Reseña: |
La Guerrilla del Ejército Libertador es quizás,
como ocurre con otros grupos, un "eslabón perdido" entre
la primer etapa de la guerrilla en Argentina, que se inicia en 1959, y
el surgimiento de organizaciones político-militares un poco más
duraderas, proceso que se generaliza a partir de 1970. En sus intentos
de conformar un gran frente integrado por núcleos de militantes
procedentes de diversas tradiciones políticas, la experiencia del
GEL constituye un jalón en la estructuración de nuevos modos
de intervención revolucionaria. Lo significativo de este intento
será el esfuerzo por confiar en la unidad de acción contra
la dictadura basada en la lucha armada, más allá de la homogenización
ideológica de sus actores y de la integridad que exige un proyecto
político unitario. El fin del GEL no dependió de los efectos
de la represión que lo castigó dura y rápidamente.
Si bien constituyó un elemento de peso, sin duda fue su crisis
política la que aceleró la decadencia de su propuesta y,
por 10 tanto, de la organización misma. De hecho, en los siguientes
años no volverán a repetirse proyectos de articulación
de fuerzas heterogéneas, y los que se dieron, tuvieron como característica
central una clara uniformidad de grupos, tradiciones, estrategias y contenidos
ideológicos. Un ejemplo 10 constituirá la fusión
de las FAR, Descamisados y los Comandos Populares de Liberación
en una misma organización: Montoneros. No resulta extraño,
entonces, que los militantes del desaparecido GEL, una vez fracasado el
proyecto del foquismo amplio, terminarán dispersándose en
organizaciones político-militares mayores, que ofrecían
una identidad política sin fisuras y una creciente capacidad operativa.
A pesar de sus límites, o considerando su fracaso organizacional
y político, la experiencia del GEL constituyó un hito en
el desarrollo de la lucha armada en la Argentina, y los nuevos planteos
que su accionar volcará en los años setenta.
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