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LA PASION DEL PIQUETERO |
| Reseña: |
El 26 de junio de 2002 el gobierno de Eduardo Duhalde
desató una represión criminal sobre la manifestación
que mantenía cortado el Puente Pueyrredón, en la que fueron
asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.
Más de cuatro mil desocupados habían llegado hasta Avellaneda aquella mañana, en una jornada que dejaría además un saldo de 33 heridos de balas de plomo. La investigación sobre los hechos fue plasmada en el libro Darío y Maxi. Dignidad piquetera, publicado en el año 2003 por el Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón. El 17 mayo de 2005 se inició el juicio por la Masacre de Avellaneda. El Frente Popular Darío Santillán mantuvo entonces un acampe durante más de 40 días. Ocho meses después, el 9 de enero de 2006, se lograría la condena de los autores materiales de la represión. Ese mismo día, se estrenaba frente a los tribunales de Lomas de Zamora La pasión del piquetero, de Vicente Zito Lema, como parte de las actividades de la vigilia que llevaron adelante distintas organizaciones sociales, movimientos de desocupados, organismos de derechos humanos y agrupaciones estudiantiles. "¿Cómo pueden la belleza y la tragedia dormir en
la misma cama?" Si la investigación desarrollada en Darío y Maxi es el relato periodístico que evidenció la planificación criminal de la Masacre de Avellaneda, La pasión del piquetero es el relato poético que resuscitó la dignidad y el carácter profundamente humano de los militantes asesinados en el Puente Pueyrredón. Ambos trabajos se inscriben en una tradición que Rodolfo Walsh inaugurara con Operación Masacre, al denunciar los fusilamientos en un basural de José León Suárez tras el levantamiento del general Valle en 1956, y continuara Paco Urondo con La patria fusilada, dando testimonio sobre la Masacre de Trelew en 1972. ¿Cómo pueden abrir, en el desierto, las brillantes flores
de los cactos? La publicación de esta obra, a más de 8 años de los acontecimientos, no persigue otro fin que el de continuar exigiendo justicia y cárcel a los responsables políticos de la muerte de nuestros compañeros. Sabiendo que la poesía no redime la muerte, y que la belleza ya es parte de su ejemplo, continuar su lucha es el único homenaje posible. |
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